Muchos padres se sienten desorientados a la hora de buscar ayuda ante el problema de su hijo que presenta síntomas de adicción a las nuevas tecnologías.

Los jóvenes actuales acceden rápidamente a las nuevas tecnologías porque es sus casas es habitual contar con un ordenadores, conexión a Internet y teléfonos móviles, así como con otros dispositivos digitales (videojuegos, por ejemplo). Son además usuarios mutitarea, es decir, que realizan varias tareas simultáneamente (escuchar música en el iPod, estar pendientes del móvil y hacer las tareas escolares). Compartir fotos y vídeos es otro de los atractivos que encuentran los adolescentes para utilizar las redes sociales.

¿Qué es la Adicción?

Hablar de adicción en estos casos puede resultar chocante y es objeto de controversia. Sin embargo, y por mucho que la adicción a Internet y a las nuevas tecnologías no sea equivalente al grave problema de la adicción a las drogas y al alcohol, parece haber numerosos aspectos en común.

Cualquier inclinación desmedida hacia alguna actividad puede desembocar en una adicción, exista o no una sustancia química de por medio. La adicción es una afición patológica que genera dependencia y resta libertad al ser humano al estrechar su campo de conciencia y restringir su amplitud de intereses.

Lo que caracteriza a una adicción es la pérdida de control y la dependencia.

La adicción a internet y a las redes sociales.

Estar enganchado a Internet puede actuar como una droga estimulante que produce cambios fisiológicos en el cerebro que implican el aumento de la dopamina y de otros neurotransmisores vinculados al circuito del placer. El uso de estos dispositivos sirve para alterar nuestro estado de ánimo y la conciencia y, por tanto, puede producir un subidón similar al generado por la cocaína. Para algunas personas, el abuso de Internet es tal que privación puede causarles síntomas de abstinencia, como por ejemplo, un humor depresivo, irritabilidad, inquietud, deterioro en la concentración y trastornos del sueño. Llegados a este punto, los jóvenes sienten una necesidad imperiosa de engancharse al al Red a costa de lo que sea.

Los principales factores que parecen fomentar las cualidades adictivas de internet son los siguientes: la facilidad de acceso, la disponibilidad (la Red está siempre disponible y sin demora de gratificación), la falta de límites (no hay principio ni fin), la experiencia de la distorsión del tiempo mientras se está conectado (lo cual produce una sensación de disociación y un alteración de la conciencia), a percepción de anonimato y un sentimiento de deshinibición (la capacidad de representar diferentes roles o de revelar aspectos incómodos u ocultos de uno mismo), así como un coste relativamente bajo.

Una muestra de ciberadicción es cuando el niño deja de verse con sus amigos y se instala frente a la pantalla con sus videojuegos, el adolescente presta más atención al iPhone que a su novia o el joven no rinde en los estudios porque revisa de forma compulsiva su correo electrónico. Además, el consumo solitario de videojuegos se produce frecuentemente con juegos con una intensa carga de violencia, que parece ser muy atractiva y muy estimulante emocionalmente, sobre todo para los adolescentes varones. En todos estos casos hay una clara interferencia negativa en la vida cotidiana de las personas afectadas.

Como ocurre en las adicciones químicas a las drogas o al alcohol, las personas adictas a una determinada conducta (en este caso la conexión a las redes sociales) experimentan dependencia y pérdida de control, es decir, muestran una real imposibilidad de poner freno por sí mismas a los excesos cometidos, a pesar de acarrearles consecuencias negativas para su salud y bienestar.

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