Esta es una carta de una paciente que ha pasado por un centro de psicología de Valencia.

Es una de las estrategias que yo también utilizo en sesión con mis pacientes. Es muy liberador y ayuda a tomar conciencia sobre lo que puede significar cada uno de los síntomas en nuestro cuerpo. Aquello que sentimos es por algo y os aseguro que no es debilidad. Son aprendizajes, algunos de ellos erróneos, pero que estuvieron en nuestra vida por algo. A veces la ansiedad nos ayuda a hacer frente a situaciones que «nos vienen grandes» , y evita que caigamos en una profunda desesperación. Nos ayuda a salir adelante (aunque sea con malestar), pero esa ayuda tarde o temprano tiene un fin y es en ese momento donde debes despedirte de esa ansiedad para así aprender nuevas estrategias que te ayuden a sentirte mejor. Es en ese momento, en el cual la ansiedad deja de tener un papel importante en tu vida, cuando A TI te toca vivir tranquilamente. Intenta ser consciente de ese momento y no lo demores en el tiempo. Te toca vivir a gusto.

Aquí os dejo la carta de esa persona tan valiente:

Carta abierta a mi ansiedad 

Querida ansiedad:

Tú me has cortado las alas y me anclado a tus cadenas, has invadido mis espacios, has anulado mis defensas. Hiperventilas mi cuerpo, llenando mis glóbulos rojos de mayor cantidad de oxígeno que de anhídrido  carbónico, produciéndome ese mareo que hace que se tambalee mi mundo bajo mis pies.

Tú que tensas mi cuerpo, convences a mi mente de que tenga miedo, y preparas a mi cuerpo para que salga corriendo ya que percibe que está en peligro. Tú que me dices que escape, que me tengo que proteger, que algo muy malo me va a pasar.Tú que empleas el “y si…”, como anticipo de que algo va a suceder y por supuesto negativo y catastrófico.

Hoy por fin me he decido a plantarte cara, a no hacerte más caso, a enfrentar cada una de las situaciones que tú me has acotado. A dejar de repetirme que me das miedo, y que los síntomas y sensaciones que me produces sólo son producto de mi imaginación.

Quiero que sepas que voy a salir y voy a disfrutar de las cosas que me ofrece la vida, sin mirar atrás y anclarme en el pasado, ya que lo que me hiciste ayer no voy a consentir que me lo hagas hoy.

Querida ansiedad no voy a luchar contra ti, voy a dejar que lo que tenga que suceder suceda, ya que por más que piense en algo, no puedo evitar que pase. No voy a anticipar los acontecimientos, ya que las cosas llegan de igual forma. Tú no vas a impedir que vaya al supermercado a comprar, ni que me pierda el estreno de una película, ni que deje de frecuentar el bar de la esquina para tomar algo con mis amigos, no voy a permitir que me amargues la vida.

No voy a permitir que me convenzas de que tengo una enfermedad imaginaria, ni que no pueda viajar con mi coche, o cualquier otro medio para conocer mundo.

Voy a ser positiva, racional y adulta y si la niña que llevo dentro está conmigo, yo la protegeré y se sentirá segura, porque a partir de hoy querida ansiedad tengo todas las herramientas que necesito para gestionar cualquier sensación o síntoma que quieras mostrarme.

Ya no te tengo miedo, ya te conozco en cualquiera de tus formas, me da igual cómo te muestres, te he descubierto y te he vencido, ahora soy más fuerte, más adulta y ya no caigo en tus trampas mentales, tus telarañas emocionales  ya no me pueden atrapar. Me siento libre y segura y hoy te doy las gracias por el aprendizaje que ha hecho que sea una persona luchadora y fuerte.

Gracias por todo, ya que ahora puedo decirles a otras personas, si se puede.

Se puede vivir SIN ANSIEDAD.

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