Si definimos el perfeccionismo como un deseo de tratar de hacer las cosas lo mejor posible y disfrutamos con ello, no parece que haya ningún problema. Pero cuando se convierte en una fuente de ansiedad y estrés puede convertir nuestra vida en una sucesión interminable de miedos y preocupaciones ante los posibles errores que podamos cometer.

Afortunadamente cada vez hay más investigación científica que asocia el perfeccionismo como factor de vulnerabilidad psicológica. Hace más bien poco, el perfeccionismo era visto como algo positivo y se reforzaba desde la educación, la sociedad, la familia, etc..

Desde hace unos años, lo veo debajo del sufrimiento de las personas. Es un problema muy común con el que nos encontramos los psicólogos en la consulta.

Puede que lleves mucho tiempo sufriendo con problemas de ansiedad, incluso con ataques de pánico y asustado/a por las sensaciones que experimentas, o puede que tengas obsesiones que sólo puedes aliviar con manías, o tal vez tu problema es con la alimentación, que no te gustes, que nunca estés satisfecho/a, que tengas dificultades en las relaciones sociales, que no soportes la impaciencia, la frustración, que no manejes tu ira, que te asusten los cambios… Cualquiera de estos síntomas pueden ser consecuencia de ese perfeccionismo al que te aferras por miedo a cometer errores, a hacer el ridículo, a no ser perfecto/a.

Muchas personas que acuden aquejadas de problemas, a veces incluso ya psicosomáticos (cefaleas, tensionales, problemas digestivos…), comprenden que la razón de su malestar está en actitudes perjudiciales como son las exigencias: sentir la necesidad de hacer todo perfecto.

En el corazón del perfeccionismo se esconde una baja autoestima y la idea de no ser lo bastante valios@ o competente.

Al principio es muy común el miedo a eliminar ese el perfeccionismo, (que el objetivo no es eliminarlo por completo, por supuesto, sino quitar esa parte perjudicial para la persona), y es muy común ese miedo es  porque creen que gracias a ello es por lo que han conseguido sus objetivos, lo cual es un gran error. Si han conseguido cosas es debido a su alta capacidad,  A PESAR de ser perfeccionistas.

Cuando uno se libera del perfeccionismo no sólo es más eficaz (elimina conductas perjudiciales, pensamientos dañinos, bloqueos e indecisión a la hora de tomar decisiones…), sino que además comienzan a disfrutar de la vida.

Aquí os dejo unas preguntas que os podéis realizar para ir “retando” a esas ideas que tanto daño os pueden hacer. Si te sientes identificado/a con la sintomatología de malestar que conlleva este problema, no dudes en ponerte en contacto con nosotros.

1.- TODO-NADA (Perfeccionismo)

  • ¿Tú crees que las cosas están totalmente bien o totalmente mal?
  • ¿Tú crees que, respecto a las personas, la gente es totalmente feliz o infeliz, buena o mala, alegre o triste, totalmente segura o insegura?
  • ¿No crees que todos tenemos un poco de todo?
  • ¿Por qué tienes que hacerlo todo bien?
  • ¿Por qué tienes que hacer todo lo mejor posible?
  • No crees que es mejor esforzarse por hacer lo mejor posible aquellas cosas que son importantes para nosotros y las demás basta con que las hagamos?
  • ¿No crees que así ahorrarías energía que tendrías disponible para otros objetivos como puede ser disfrutar de lo que haces?
  • ¿No crees que te conviene aceptar la realidad de que todos somos imperfectos y cometemos fallos?.

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